martes, 7 de julio de 2009

Voy calle abajo en una sola dirección. Con una posición nocturna. Con una huella en la mente. Afuera en tierra de nadie. El castigo, a veces, no parece atacar al crimen. Sí, hay un agujero en mi alma. Pero una cosa he aprendido… para cada carta de amor escrita, hay otra quemada. Pues dime cómo va a ser esta vez. Se terminó porque estoy apagando la llama. Haz un paseo fuera de tu mente. Cuéntame cómo se siente ser aquel que gira su cuchillo dentro de mí. Mírate y verás que no hay nada allí. Sí, lo juro, te lo estoy contando porque hay un agujero en mi alma que ha estado matándome por siempre. Es un lugar donde un jardín nunca crece.

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