Ni todas las lágrimas del mundo van a lograr que él me quiera, ni todo lo que lo quiero va a hacerlo cambiar de opinión, ni todo lo que tengo y daría por él van a hacer que me tenga en cuenta, ni toda la ropa que me pueda poner van a hacer que el me vea. Y ya no puedo más, porque siempre que estoy bien vuelve a aparecer y ya no sé que más hacer para estar con él. Desde chiquita la gente me dice que todos, sin excepción alguna, nos merecemos una oportunidad. ¿Y la mía donde está?
jueves, 11 de junio de 2009
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